Septiembre en Ucrania comienza tradicionalmente con el Día del Conocimiento, y para los economistas — con una nueva dosis de datos del Banco Nacional. El 1 de septiembre, el regulador publicó los resultados de su encuesta mensual a empresas. Y, francamente, las cifras son preocupantes.
Para los inversores españoles y latinoamericanos, esta encuesta es un indicador clave de cómo el sector privado ucraniano está resistiendo la guerra. La caída por debajo de 50 es una señal de alerta, pero no una catástrofe.
En agosto, las empresas evaluaron su desempeño con moderación — y eso es quedarse corto. El Índice de Expectativas de Actividad Empresarial (IEAE) cayó por debajo de la marca neutral de 50 puntos. En agosto se situó en 48,3. A modo de comparación: en julio fue de 50,1, y hace un año, en agosto de 2025 — 49,0. La tendencia no es precisamente alentadora.
¿Qué hay detrás de estas cifras? Analicemos. Según el sitio web del NBU, la encuesta se realizó del 4 al 21 de agosto e involucró a 586 empresas. Y el panorama que dibuja refleja todos los desafíos que enfrentan las empresas ucranianas en este momento.
¿Qué pesa sobre las empresas?
La lista de problemas no ha cambiado mucho en los últimos meses, pero su peso se ha vuelto más tangible. Las empresas se quejan de:
- destrucción a gran escala de instalaciones productivas y almacenes — la guerra sigue destruyendo la economía ante nuestros ojos;
- bloqueo de puertos marítimos — golpeando las exportaciones e importaciones, interrumpiendo las cadenas de suministro;
- altos precios de los combustibles, que aumentan los costes de una logística ya de por sí afectada;
- escasez de trabajadores cualificados — un problema que no hace sino agravarse cada mes.
Esa es la respuesta a por qué los empresarios miran al futuro sin su antiguo entusiasmo.
Pero hay algunas noticias positivas
No sería justo decir que las empresas se han hundido por completo en la depresión. Algunos factores siguen ofreciendo esperanza. Entre ellos: la demanda de consumo sostenida (la gente compra, aunque con cautela), el apoyo financiero internacional, la financiación gubernamental para la reparación de infraestructuras y carreteras, y una situación energética estable. Sí, ahora no hay apagones a gran escala, y eso ya es un logro importante. Y, por supuesto, el factor estacional — el verano siempre ha sido una época de mayor actividad, especialmente en la construcción y sectores afines.
Cómo se desempeñaron los sectores en agosto
Sorprendentemente, los mejores resultados fueron para la construcción. Su índice sectorial se sitúa en 50,7. Sí, es inferior al 54,2 de julio y al 54,0 de agosto del año pasado, pero sigue por encima del nivel neutral. La financiación gubernamental mantiene a flote la construcción — se están reconstruyendo carreteras e infraestructuras, generando pedidos. Además de la estacionalidad y la demanda interna constante. Las empresas constructoras incluso esperan un aumento de las compras de materiales y nuevos pedidos, aunque el optimismo se ha moderado.

La industria, sin embargo, es la que peor se comporta. Su índice se desplomó hasta 47,3. En julio era de 50,7, y en agosto del año pasado, 48,7. Los industriales esperan una disminución de los volúmenes de producción y una caída de los pedidos (tanto nacionales como de exportación). Las razones son las mismas: capacidad destruida, problemas logísticos y falta de personal. La situación es grave y es consecuencia directa de la guerra.
El comercio también está en terreno negativo — 47,5. Esto es inferior al 50,8 de julio y al 51,8 de agosto de 2025. Los comerciantes sufren por los almacenes y centros logísticos destruidos y los altos precios de los combustibles. Esperan una menor rotación y compras, mientras que los márgenes siguen reduciéndose.
Los servicios se mantienen un poco mejor — 49,5. Esto supone un aumento respecto a julio (48,8) y es notablemente mejor que hace un año (47,0). Los servicios se ven respaldados por la demanda interna sostenida, a pesar del aumento de los costes debido a la interrupción de la logística y la escasez de mano de obra. Hay expectativas positivas sobre nuevos pedidos, lo que ya es una buena señal.
Los precios subirán
Casi todos los sectores esperan una aceleración de los precios de compra y de los precios de sus productos. La excepción es la construcción, donde las empresas esperan una ligera desaceleración. Así que las presiones inflacionistas no han desaparecido, y las empresas se preparan para que los precios sigan subiendo. Esta es otra señal preocupante.
El empleo — el problema más doloroso
La situación del mercado laboral sigue siendo difícil. Solo las empresas de construcción planean mantener o aumentar su plantilla. Todos los demás sectores esperan reducciones de personal. La industria es la más afectada. La escasez de mano de obra cualificada se está volviendo crónica, y este no es un problema que pueda resolverse simplemente subiendo los salarios. Se necesitan cambios sistémicos, pero son difíciles de aplicar en tiempos de guerra.
Quién participó en la encuesta
La estructura de participantes fue la habitual: 43,7% — industria, 25,9% — servicios, 24,6% — comercio, 5,8% — construcción. Grandes empresas — 30,9%, medianas — 29,2%, pequeñas — 39,9%. Alrededor de un tercio de las empresas tienen actividad económica exterior, pero casi el 40% operan solo en el mercado interno.
Qué significa esto
La encuesta de agosto es un síntoma, no un diagnóstico. La actividad empresarial ha bajado, pero no se ha derrumbado. La economía sigue funcionando, pero al límite de sus posibilidades. La guerra, la destrucción, la escasez de mano de obra y los problemas logísticos crean un telón de fondo pesado que lastra las expectativas.

Sin embargo, hay rayos de esperanza: la construcción se mantiene, los servicios se recuperan gradualmente y la demanda de consumo no se derrumba. El Banco Nacional hizo bien en mantener su tipo de interés clave en el 15% en marzo — los riesgos inflacionistas no han desaparecido, y el regulador está dispuesto a endurecer su política si la situación empeora.
La conclusión principal: el empresariado ucraniano se está adaptando, pero está agotado. Y sin el fin de la guerra, es demasiado pronto para hablar de una recuperación plena. La próxima encuesta — correspondiente a septiembre — se publicará en octubre. Será interesante ver si la tendencia cambia.
Los resultados de las encuestas reflejan solo las opiniones de los encuestados — directivos de empresas — no las evaluaciones del Banco Nacional de Ucrania. Los resultados completos de la encuesta están disponibles en la sección «Encuestas mensuales de negocios» en el sitio oficial del NBU.
