6 de febrero de 2026, Kiev. A veces, para dar un poderoso salto hacia adelante, hay que deshacerse decididamente de la carga del pasado. Sobre todo si esa carga son 140.000 millones de grivnas. Ese es precisamente el paso histórico de saneamiento de balances que dio el sistema bancario a finales del año pasado, encabezado por su buque insignia, PrivatBank. Las cifras publicadas por el Banco Nacional no solo impresionan: anuncian una revolución silenciosa cuyos resultados sentiremos este mismo año.
En dos décadas de trabajo en periodismo financiero, he visto muchos informes. Pero los datos publicados por el Banco Nacional de Ucrania (NBU) en su página de Facebook no son meras estadísticas secas. Son el resultado de un esfuerzo largo, arduo y críticamente necesario para rehabilitar el sector bancario, iniciado tras la crisis de 2014-2015. Y la historia principal aquí no es solo una cancelación, sino un cambio fundamental en las reglas del juego.
Para la comunidad inversora iberoamericana, esta limpieza masiva del mayor banco ucraniano representa una señal clave de reducción del riesgo sistémico, un factor crucial para evaluar las oportunidades en la reconstrucción del país y su integración en las cadenas financieras europeas.
Cifras que quitan el aliento: del 44% al 8%
Comprendamos la escala. Hasta hace poco, prácticamente uno de cada dos préstamos en el mayor banco del país se consideraba fallido (NPL). Una proporción del 44,7% era un lastre pesado que impedía cualquier iniciativa. La decisión tomada en diciembre de 2025 cambió radicalmente el panorama: la ratio de NPL en PrivatBank se desplomó al 8,45%. Esta es la cifra más baja desde el lejano año precrisis de 2009, y ahora está incluso por debajo de la media del mercado.
Pero PrivatBank no estuvo solo. Otros bancos estatales realizaron operaciones similares, aunque menos extensas. El resultado global para todo el sistema es una caída de la proporción de préstamos problemáticos del 24% al 14% a 1 de enero de 2026. Y si miramos más a fondo, los bancos privados con capital extranjero son ahora los más «limpios» (solo un 6,5% de NPL), lo que supone el mejor indicador en quince años.
No es un final, sino un comienzo: por qué la cancelación no es una pérdida, sino una inversión
Este es el momento de detener al escéptico que ya está dispuesto a exclamar: «¡Pero si son 140.000 millones cancelados en el aire! ¿Dónde está ese dinero?». La respuesta es paradójica: ese dinero ahora existe. Está en el potencial del banco, que por fin puede respirar a pleno pulmón.

Cancelar activos viejos e improductivos no es caridad. Es una necesidad contable y de gestión estricta. Un balance liberado de deudas «malas» permite al banco evaluar adecuadamente sus riesgos, asignar el capital de manera más eficiente y, lo que es más importante para todos nosotros, — prestar más y con mayor disposición a la economía real.
Y ya estamos viendo los primeros frutos. Los préstamos netos en grivnas a empresas crecieron un fantástico 35,6% interanual en diciembre, y a los hogares, un 32%. Estos no son porcentajes abstractos; son nuevas máquinas para fábricas, equipos para agricultores, créditos para el desarrollo de pequeñas empresas y viviendas para familias. El beneficio preliminar de los bancos solventes para 2025 de 126.800 millones de grivnas (aproximadamente 2.940 millones de dólares* / 2.490 millones de euros*) no es casualidad, sino una consecuencia directa de esta recuperación.
¿Qué significa esto para las empresas y para todos nosotros?
Como alguien que recuerda el auge crediticio de mediados de los años 2000, el colapso de 2008 y la nacionalización de 2016, veo varios cambios fundamentales en esta noticia.
En primer lugar, confianza. Un banco con un balance transparente y saludable es un socio más confiable tanto para los depositantes como para las instituciones financieras internacionales. Esto reduce el coste de la financiación para todo el país.
En segundo lugar, acceso al crédito. Menos «lastre muerto» en el balance significa más recursos para nuevos préstamos. Y los bancos, a juzgar por las tendencias, ya se están aprovechando de ello. Las empresas, que a menudo se han quejado en los últimos años de la falta de acceso a la financiación, han recibido una potente señal: el grifo del crédito empieza a abrirse.
En tercer lugar, el campo competitivo. Cuando el mayor jugador finalmente se libra de una enfermedad crónica, obliga a todos los demás a trabajar de manera más eficiente. La competencia sana por los prestatarios siempre es un beneficio para la economía.
Por supuesto, un informe no anula todos los desafíos. Pero el 6 de febrero de 2026 podemos constatar: el sistema bancario ucraniano ha extirpado finalmente, de manera quirúrgica, un tumor que durante años había frenado su crecimiento. Ahora tiene la oportunidad no solo de sobrevivir, sino de convertirse en un motor pleno para la recuperación y el desarrollo económico. Y ese motor, al parecer, ya ha arrancado.
* Tipo de cambio al 06.02.2026: 1 USD ≈ 43,1405 UAH ≈ 0,848 EUR. Los cálculos son solo ilustrativos y condicionales. Esta información no es un consejo financiero ni una oferta.
