11 de febrero de 2026, Londres. Cuando uno de los mayores empleadores del país empieza a hablar de una «epidemia silenciosa», conviene prestar atención. Especialmente si ese empleador es Tesco, el gigante británico de la distribución con más de 300.000 empleados. El director de su división británica, Ashwin Prasad, pronunció un discurso duro e inesperadamente franco, acusando a las autoridades de avanzar «como sonámbulos» mientras millones de personas caen fuera de la vida laboral. Sus palabras, pronunciadas en un acto del grupo de reflexión Resolution Foundation, no son mera retórica corporativa, sino una señal de alarma sobre un problema sistémico que podría socavar la economía de una de las principales potencias mundiales. Esta advertencia resuena también en España y Latinoamérica, donde la inactividad juvenil y la calidad del empleo son retos persistentes para el crecimiento económico.
Según las estadísticas oficiales, la tasa de desempleo en Reino Unido ha alcanzado un máximo de cuatro años, situándose en el 5,1%. Pero Prasad señala una tendencia más profunda y preocupante: el aumento de la inactividad económica. Son personas que no solo no pueden encontrar trabajo, sino que ni siquiera lo buscan. Ya hay más de 9 millones de personas en esta situación en Reino Unido, con edades comprendidas entre los 16 y los 64 años. Entre los jóvenes de 16 a 24 años, la cifra es de 2,9 millones, de los cuales casi un millón no estudia, no trabaja ni recibe formación (ninis) —un 26% más que antes de la pandemia. Como señala The Guardian, se trata de un cambio fundamental.
Un desastre «silencioso»: cifras que impactan
Prasad no se anduvo con rodeos.
«Hemos estado avanzando como sonámbulos hacia una epidemia silenciosa que mantiene a millones de personas sin trabajo»,
declaró. Su argumento es simple y alarmante:
en lugar de que la gente trabaje y pague impuestos que podrían invertirse en crecimiento, «estamos gastando una proporción cada vez mayor de nuestra renta nacional en prestaciones por desempleo».
El análisis del Centro para la Justicia Social (CSJ) añade leña al fuego: más de 700.000 licenciados universitarios en Reino Unido están desempleados y viven de prestaciones sociales. Las razones, según Prasad, son «incontables»: inestabilidad política prolongada, incertidumbre económica y el hecho de que la vida para los hogares con bajos ingresos ha sido «increíblemente difícil» durante un periodo sostenido.
El gobierno, por supuesto, intenta responder. En diciembre se anunció un paquete de financiación de 820 millones de libras (aproximadamente 943 millones de euros) para ayudar a los jóvenes a encontrar trabajo o formación. Pero Prasad considera estas medidas insuficientes. Insta a las autoridades a dejar de «hacer pequeños retoques en los márgenes» del problema y a empezar a introducir cambios audaces.
«No podemos permitirnos ser un país que deja languidecer a la próxima generación»,
declaró, según informa The Guardian.
Las dos caras de la moneda: prestaciones, impuestos y el sueldo del jefe
El discurso de Prasad no estuvo exento de contradicciones internas y contexto crítico. Por un lado, como representante empresarial, se lamenta del aumento de la carga regulatoria y los impuestos a los empleadores, lo que, en su opinión, dificulta que las empresas contraten a más personas.
«Nuestro mayor gasto son los salarios de nuestros empleados»,
señaló, subrayando la sensibilidad del negocio a cualquier cambio en esta partida.
Por otro lado, su propia compañía no ha evitado los escándalos. En 2024, en el punto álgido de la crisis del coste de la vida, el director general del grupo Tesco, Ken Murphy, recibió una retribución de 9,9 millones de libras (aproximadamente 11,4 millones de euros), más de 430 veces el salario medio de la empresa. Esto fue calificado como una «bofetada» para los trabajadores que luchan por llegar a fin de mes. Prasad, reconociendo que Tesco goza de «buena salud financiera», replicó que el gigante minorista había invertido mil millones de libras adicionales (aproximadamente 1.150 millones de euros) en salarios durante los últimos cinco años.

También cabe señalar que, según el gobierno, el aumento del número de perceptores de prestaciones por incapacidad (800.000 más desde 2019-20) y del Pago por Independencia Personal (PIP) está relacionado, en parte, con el aumento de la edad de jubilación estatal, y no solo con la salida de personas del mercado laboral. Por cierto, el PIP no es una prestación por desempleo.
Una lección para todos: la distribución como ascensor social y un reto para el Estado
A pesar de las críticas, Prasad ve en el sector minorista, y en Tesco en particular, parte de la solución. Afirma que la distribución es uno de los mejores sectores para ayudar a la gente a encontrar trabajo, ya que ofrece «algunas de las oportunidades laborales más flexibles del mercado de trabajo».
Sin embargo, su mensaje principal está dirigido al gobierno. Es una llamada a la acción que va más allá del cabildeo empresarial. Es un reconocimiento de que la inactividad económica crónica —especialmente entre los jóvenes y las personas con estudios— no es solo una estadística, sino una bomba de relojería bajo la estabilidad social y el crecimiento económico del país.
Reino Unido, tras enfrentarse a las consecuencias del Brexit, la pandemia y la crisis energética, parece haber llegado ahora a una nueva encrucijada: o bien encuentra la manera de reintegrar a millones de personas en la vida económica productiva, o bien se resigna a un declive a largo plazo de su potencial y a un aumento del gasto social. Y si líderes como Ashwin Prasad están dando la voz de alarma, es que el problema ha alcanzado un punto crítico incluso en los pasillos del gran poder empresarial.
*Nota: La conversión a euros se realiza con un tipo de cambio aproximado de 1 GBP = 1.150 EUR a 11.02.2026. Los cálculos son aproximados y solo a título orientativo. Puede consultar el tipo de cambio actual aquí: Conversor de divisas.
