10 de febrero de 2026, Kiev. En diciembre de 2025, el mercado ucraniano de vehículos eléctricos parecía un cuento de Navidad: más de 32,800 registros mensuales, un crecimiento de 8,6 veces respecto al año anterior, un flujo interminable de «eléctricos» desde el extranjero. En enero de 2026, el cuento terminó. Exactamente a la medianoche del 1 de enero, como en la historia de Cenicienta, desapareció la magia principal: los incentivos fiscales. Y el carruaje se convirtió en calabaza: según datos de la asociación «Ukravtoprom», en el primer mes del año solo se registraron 2,873 vehículos eléctricos. La caída de la demanda es de 11,42 veces. Cifras que no dejan lugar a dudas: presenciamos no una corrección, sino un desplome. La pregunta es si esto marca el fin del sueño «verde» o el inicio de su versión adulta y más racional.
El mecanismo era simple y predecible. Desde 2018, y especialmente desde 2022, Ucrania creó un paraíso fiscal para los coches eléctricos: IVA cero y arancel de importación cero con un impuesto especial simbólico. Era una política consciente: saturar el país con transporte moderno, estimular el «enverdecimiento» del parque y dar a los ciudadanos acceso a la tecnología. La política funcionó, quizás incluso demasiado bien. A finales de 2025, según cálculos del Servicio Fiscal Estatal, las pérdidas presupuestarias por el IVA no percibido alcanzaron la astronómica cifra de 36 mil millones de grivnas (~704 millones de euros*). Llegó la hora de pagar la factura.
Aritmética del desplome: desde Rolls-Royce hasta los BYD económicos
La eliminación de los incentivos no fue repentina, sino esperada. Por eso diciembre de 2025 fue el acorde final de frenesí: los concesionarios e importadores privados trajeron todo lo que pudieron, creando un pico artificial. Las estadísticas de enero, publicadas por «Ukravtoprom» en su canal de Telegram, muestran no solo un descenso, sino un regreso brusco a los volúmenes «previos a los incentivos». Los registros de turismos eléctricos cayeron de 32,134 a 2,740. Además, la estructura cambió: si en diciembre predominaban los coches nuevos, en enero tomaron la delantera los usados (1,788 unidades frente a 952 nuevas).
El top 5 de modelos nuevos en enero son principalmente marcas chinas asequibles: BYD Leopard 3 (169 unidades), BYD Sea Lion 06 (97), Volkswagen ID.UNYX (96), Zeekr 001 (77). Entre los usados, reinan sin discusión el Tesla Model 3 (219) y el Nissan Leaf (213). Se ve claramente que el mercado se está segmentando: quienes pueden aún compran nuevos, pero modelos más económicos; quienes encuentran crítico el +20% de IVA, cambian al segmento de segunda mano.

Curiosamente, el período de incentivos también generó sus propios casos. En 2025, se importaron tres Rolls-Royce Spectre por un valor total de 56,4 millones de grivnas (~1,10 millones de euros*), ahorrando a sus propietarios 11,2 millones de grivnas (~219 mil euros*) de IVA cada uno. Esta es una ilustración vívida del dilema: los incentivos ayudaron al comprador masivo, pero también fueron un regalo para los ultra ricos, lo que se convirtió en uno de los argumentos para su eliminación.
Presupuesto vs. Ecología: ¿quién gana?
El estado, al eliminar los incentivos, se guió por una lógica financiera simple. En cuatro años de preferencias, el presupuesto perdió decenas de miles de millones. El coste medio de un coche eléctrico importado en 2025 fue de unos 21.000 dólares (~904.000 grivnas), y el volumen de importación en 10 meses alcanzó los 25 mil millones de grivnas (~489 millones de euros*) desde China, 14,8 mil millones de grivnas (~290 millones de euros*) desde EE.UU. y 11,7 mil millones de grivnas (~229 millones de euros*) desde Alemania. Renunciar al 20% de IVA de tales sumas es un lujo imperdonable para un país en guerra y que reconstruye su economía.
Por otro lado, el impuesto especial sigue siendo preferencial (1 euro por kWh de capacidad de la batería, unos 5.000 grivnas (~98 euros*) por coche), y el arancel de importación es cero. Esto significa que los coches eléctricos aún tienen una ventaja de precio frente a los vehículos de combustión, solo que menos abismal. La cuestión es si esto es suficiente para mantener la tendencia de la electrificación.
¿Qué pasará con el mercado? Tres escenarios probables
Los expertos que consulté esbozaron varios desarrollos posibles.
1. Estancamiento a un nivel bajo. Los volúmenes de ventas se mantendrán en torno a 2-4 mil al mes. El coche eléctrico volverá a ser un producto de nicho para entusiastas adinerados y el sector corporativo, que puede usar optimizaciones fiscales. El flujo principal de importaciones volverá a los coches de gasolina y diésel.
2. Adaptación gradual y crecimiento. El mercado digerirá el shock, los precios de los eléctricos usados bajarán y la infraestructura de carga continuará desarrollándose. La demanda se recuperará lentamente a medida que la tecnología se abarate y suban los precios del combustible. La aparición de más modelos nuevos asequibles en el mercado jugará un papel clave.
3. Estimulación a través de otras herramientas. El estado, comprendiendo la importancia estratégica del transporte «verde» para la independencia energética y la ecología, podría desarrollar un nuevo sistema de apoyo más focalizado. Por ejemplo, subsidios para infraestructura de carga doméstica, incentivos para vehículos eléctricos ensamblados en Ucrania, o preferencias fiscales para el transporte eléctrico comercial.
Contexto para lectores internacionales: Para empresas españolas y latinoamericanas en sectores como componentes automotrices o energía, la experiencia ucraniana es un estudio de caso sobre la volatilidad de los mercados emergentes de VE. Demuestra la necesidad de diversificación y de estrategias que no dependan únicamente de políticas de subsidio a corto plazo.
El desplome de enero es una transición dolorosa pero necesaria de una economía de «dumping fiscal» a la realidad del mercado. Ucrania demostró que la demanda de vehículos eléctricos existe cuando son económicamente ventajosos. Ahora la tarea es más compleja: crear condiciones en las que sean ventajosos no solo por la ausencia de impuestos, sino gracias a una infraestructura desarrollada, un servicio accesible y la comprensión de su ahorro a largo plazo. El primer capítulo turbulento de la electrificación ucraniana ha terminado. Comienza el segundo, mucho más pragmático.
*Nota: La conversión a Euros se realizó según el tipo de cambio del Banco Nacional de Ucrania al 10.02.2026: 1 EUR = 51.1200 UAH. Los cálculos son aproximados. Puede consultar el tipo de cambio actual aquí: Conversor de divisas.
