19 de enero de 2026. La desigualdad económica global alcanzó un nuevo y alarmante hito en 2025. Según el informe anual de la confederación internacional Oxfam, la riqueza combinada de los multimillonarios del planeta ha crecido hasta los 18,3 billones de dólares estadounidenses (unos 16,84 billones de euros / 307,44 billones de pesos mexicanos), estableciendo un récord histórico. Este crecimiento no solo supera los indicadores económicos mundiales, sino que se acelera a una velocidad aterradora, profundizando el abismo entre los ultrarricos y el resto de la humanidad y creando, en opinión de los expertos, una amenaza real para la estabilidad social y política. Este fenómeno, que resuena en los debates sobre fiscalidad en la UE y la recuperación económica en América Latina, subraya los desafíos sistémicos para la cohesión social.

Cifras impactantes: Tasas de crecimiento y valores absolutos
Los datos del informe de Oxfam para 2025 demuestran no solo riqueza, sino su acumulación explosiva e incomparable en manos de un grupo reducido de personas.
- Cantidad récord: 18,3 billones de dólares (16,84 billones de euros / 307,44 billones de pesos) — ese es el valor total de los activos de los multimillonarios globales. Para contextualizar, esto supera el PIB anual de economías importantes como China o Estados Unidos en ciertos años de la década pasada.
- Velocidad de crecimiento: Solo en 2025, sus fortunas aumentaron en 2,5 billones de dólares (2,3 billones de euros / 42 billones de pesos). La tasa de este aumento fue de más del 16%, lo que es tres veces más rápido que la tasa media anual de los cinco años anteriores.
- Tendencia a largo plazo: Desde 2020, la riqueza de los multimillonarios se ha disparado en un asombroso 81%. Este período, que incluyó convulsiones globales, se ha convertido para ellos en una era de enriquecimiento sin precedentes.
- Récords personales: El número de multimillonarios en el mundo superó por primera vez las tres mil personas. Mientras tanto, Elon Musk se convirtió en la primera persona en la historia cuya fortuna personal superó la marca de medio billón de dólares (aprox. 500.000 millones de dólares / 460.000 millones de euros).
«Esto no son solo estadísticas. Estas cifras reflejan un sistema económico roto en el que la recompensa por el trabajo y el capital se distribuye de forma catastróficamente desigual»,
comenta Oxfam.
La desigualdad en perspectiva: ¿Qué significan los billones?
Para comprender la escala de la riqueza acumulada, Oxfam ofrece comparaciones elocuentes.
«El aumento de 2,5 billones de dólares (2,3 billones de euros) en la riqueza de los multimillonarios en un año es casi igual a la riqueza total de la mitad más pobre de la población mundial, es decir, 4.100 millones de personas»,
señala el informe.
Una comparación aún más reveladora: estos fondos serían suficientes para erradicar por completo la pobreza extrema en el mundo 26 veces. Estos datos exponen una paradoja de nuestro tiempo: existen recursos para resolver problemas humanitarios clave, pero están concentrados en manos de quienes no priorizan tales objetivos.
Desequilibrio político: La riqueza como herramienta de poder
Además de lo económico, el informe de Oxfam registra una peligrosa brecha política. El análisis muestra que es cuatro mil veces más probable que un multimillonario ocupe un cargo político que un ciudadano común. Esto crea un sistema donde los intereses de los ultrarricos reciben una representación desproporcionadamente grande, mientras que las voces de la mayoría se debilitan.
«La creciente brecha entre ricos y el resto está creando un desequilibrio político peligroso e inestable,
advierte el Director Ejecutivo de Oxfam Internacional, Amitabh Behar.
— Cuando un puñado de personas posee una riqueza e influencia tan colosales, los cimientos de la democracia y el contrato social están amenazados».
Este desequilibrio se manifiesta en el cabildeo para leyes fiscales favorables, la desregulación de los mercados y la privatización de beneficios al tiempo que se socializan pérdidas y riesgos.
Causas y contexto: ¿Por qué los ricos son cada vez más ricos?
Los analistas señalan varios factores interrelacionados que alimentan esta tendencia:
- Crecimiento del mercado bursátil: Una parte significativa de la riqueza de los multimillonarios está vinculada a las acciones de sus empresas. La política monetaria de los últimos años y el auge en los mercados de tecnología y energía verde han creado condiciones ideales para el crecimiento de la capitalización.
- Política fiscal: Muchas jurisdicciones mantienen bajas tasas impositivas sobre el capital, los dividendos y las herencias en comparación con los impuestos sobre la renta laboral, favoreciendo sistemáticamente a los propietarios del capital.
- La crisis como oportunidad: Las crisis globales, desde la pandemia hasta la crisis energética, a menudo aumentan la concentración del mercado, permitiendo que los actores más grandes absorban a los competidores debilitados y aumenten su cuota de mercado.
- Renta tecnológica: Los líderes de la economía digital obtienen superbeneficios debido a los efectos de red, el control de los datos y la creación de ecosistemas casi monopólicos.
Pronósticos y desafíos: ¿A dónde conduce esta trayectoria?
La continuación de la tendencia actual promete un futuro inestable para el mundo.
- Aumento de la tensión social: La creciente percepción de injusticia puede alimentar movimientos populistas, protestas y polarización política tanto en países desarrollados como en desarrollo.
- Erosión del contrato social: Los ciudadanos pueden perder la fe en que el sistema económico funciona para su beneficio, lo que lleva a una menor cohesión social y confianza en las instituciones.
- Problema de eficiencia económica: La concentración excesiva de riqueza puede suprimir la demanda del consumidor (dado que los ultrarricos gastan una proporción menor de sus ingresos) y sofocar la innovación, creando barreras de entrada para nuevos actores del mercado.
La salida de esta espiral, según Oxfam y muchos economistas, reside en una voluntad política audaz: impuestos progresivos, lucha contra la evasión fiscal, inversión en bienes públicos y fortalecimiento de los derechos de los trabajadores. Sin tales medidas, la brecha solo se ampliará.
La creciente conciencia de estos riesgos está obligando incluso a los propios multimillonarios a prepararse para un «futuro desconocido», invirtiendo en seguridad y tecnologías de supervivencia. La ironía es que sus acciones para protegerse de las posibles consecuencias de la desigualdad solo subrayan la profundidad del problema que su propio enriquecimiento continúa exacerbando.
