El canciller alemán, Friedrich Merz, ha instado públicamente al Banco Central Europeo (BCE) a acelerar el lanzamiento del euro digital. La razón: la preocupación por un euro fuerte frente al dólar estadounidense, que perjudica a las exportaciones alemanas y europeas. Según Merz, la moneda digital del BCE reforzará la posición global del euro y reducirá la dependencia del dólar.
Las guerras cambiarias han llegado a los más altos gabinetes políticos de Europa. El canciller alemán, Friedrich Merz, vinculó directamente las dificultades económicas de la principal economía europea con las fluctuaciones cambiarias y ve la solución en un instrumento financiero innovador. Su declaración es considerada por los analistas como la señal política más fuerte hasta ahora en apoyo al proyecto del euro digital.
El problema: un euro fuerte daña las exportaciones alemanas
Merz explicó su posición con una lógica económica simple: «Cuando el euro se fortalece frente al dólar, aumenta el precio de los bienes alemanes para los compradores extranjeros». Como resultado, los productos europeos pierden competitividad frente a los estadounidenses y de otros países.
«Esto agrava los problemas causados por las tensiones internacionales y la competencia de China, poniendo una tensión adicional en la economía alemana»,
declaró el canciller.

Añadió que la fuerte dependencia de Alemania de las exportaciones afecta especialmente a las pequeñas y medianas empresas (PYMES), a las que les resulta difícil cubrirse de los riesgos cambiarios.
La solución: el euro digital como herramienta de soberanía
Merz y el ministro de Finanzas alemán, Lars Klingbeil, ven la salida en un lanzamiento acelerado del euro digital. Están convencidos de que la moneda digital del banco central (MDBC) cumplirá dos funciones clave:
- Contribuirá al fortalecimiento del euro en todo el mundo.
- Reducirá la necesidad de Europa de utilizar el dólar estadounidense en los pagos internacionales.
Merz cree que el euro digital permitirá preservar la competitividad de la UE en el mercado global y mitigará el impacto negativo de la volatilidad cambiaria de otros países en Europa.
Plazos y controversias: entre privacidad y control
La presidenta del BCE, Christine Lagarde, había indicado anteriormente que los preparativos para el lanzamiento comenzarían en octubre de 2025, pero todo depende de los legisladores europeos. El proyecto se encuentra en un delicado equilibrio: por un lado, el euro digital debe ganar la confianza de los usuarios y garantizar la privacidad. Por otro, debe prevenir el lavado de dinero y la financiación del terrorismo, lo que requiere integrar mecanismos de control adecuados en la legislación.
El panorama general: la lucha por la soberanía de pagos
El llamado de Merz hace eco a un reciente llamamiento de 68 economistas al Parlamento Europeo. Advertían que la lentitud con el euro digital podría llevar a la dominación del sistema de pagos de la UE por parte de empresas estadounidenses (Visa, Mastercard, PayPal) y de stablecoins vinculadas al dólar. Así pues, no se trata sólo de competitividad cambiaria, sino de la soberanía de pagos europea.
¿Qué significa esto para las empresas ucranianas?
- Un nuevo vector de integración europea. Ucrania, en su camino hacia la UE, debe prepararse para un entorno financiero donde el euro digital podría ser una realidad. Esto requerirá la adaptación de los sistemas informáticos y las operaciones financieras.
- Un cambio en el riesgo cambiario. Si el euro digital realmente fortalece la posición de la moneda única, podría afectar a los tipos de cambio EUR/USD y, en consecuencia, a las condiciones de las exportaciones e importaciones ucranianas.
- Un modelo para la grivna. El proceso de creación del euro digital es un caso único que el Banco Nacional de Ucrania puede estudiar para evaluar las perspectivas de su propia grivna digital (e-grivna) en el futuro.
Para las empresas españolas y latinoamericanas con fuertes lazos comerciales con Europa, el debate sobre el euro digital es relevante. Una mayor fortaleza del euro puede afectar a la competitividad de las exportaciones a la UE, mientras que un sistema de pagos digital soberano podría ofrecer nuevas alternativas para el comercio bilateral, reduciendo costes de transacción y dependencia de intermediarios.
La iniciativa alemana muestra que las monedas digitales de los bancos centrales se están transformando de un experimento tecnológico en un instrumento de alta geopolítica y competencia económica. Las empresas y reguladores ucranianos deben seguir este proceso de cerca.
