En el mundo de la alta tecnología, incluso el crimen obedece las leyes del mercado. En Londres, donde se roban decenas de miles de teléfonos al año, la policía y las víctimas registran una tendencia extraña: los ladrones han empezado a… devolver los smartphones de una de las principales marcas. ¿Por qué sucede esto y qué lección práctica pueden extraer consumidores y empresas ucranianos?

Extrañas devoluciones en las calles de Londres
Las historias suenan casi como chistes. Un grupo de ocho personas le quita el teléfono a un transeúnte, pero al mirar el modelo, suelta: «Don’t want no Samsung» y devuelve el dispositivo. En otro caso, un ladrón, que ya había huido con el botín, simplemente tira el gadget recién robado a la acera. La razón es la misma: no era la marca correcta.
Como informa PCWorld, este tipo de incidentes dejan de ser aislados. Ante el telón de fondo de más de 100.000 robos de móviles registrados en la capital británica en 2024, tal selectividad por parte de los criminales da que pensar.
Cálculo frío: Por qué el iPhone es prioritario y el Samsung no
La explicación, como en cualquier negocio, radica en el beneficio y el riesgo.
- Alta liquidez de Apple: Un iPhone robado, especialmente un modelo reciente, es prácticamente dinero en efectivo. Se puede vender rápidamente entero en el mercado gris o desmontar en componentes valiosos. La demanda es constantemente alta.
- Protección tecnológica como barrera: Los smartphones Samsung modernos están equipados con sistemas como Theft Detection Lock, que pueden bloquear el dispositivo al detectar actividad sospechosa (un tirón, cambio de tarjeta SIM). Para un ladrón, tal aparato se convierte en un trozo inútil de plástico y vidrio, difícil y arriesgado de revender.
En pocas palabras, robar el teléfono «equivocado» deja de ser rentable.
Contexto ucraniano: Por qué esta historia no es solo un dato curioso
Aunque el caso se describe en Londres, es muy ilustrativo para Ucrania, donde los robos de teléfonos en las grandes ciudades son una realidad cotidiana.
Para los consumidores, es una señal para reconsiderar las prioridades al elegir un gadget. La seguridad, que hace que un dispositivo sea «poco apetecible» para un ladrón, puede ser tan importante como los megapíxeles de la cámara. Las funciones de seguridad integradas y activadas son una forma real de proteger tu inversión, lo cual es especialmente relevante dado el costo promedio de un smartphone de 250 a 500 euros*.
Para el mercado y las empresas, es un caso de estudio interesante. Los minoristas y fabricantes tienen en qué pensar: hacer hincapié en la protección de datos y la seguridad física del dispositivo puede convertirse en una poderosa ventaja competitiva. Para las compañías de seguros, es motivo para analizar estadísticas y ajustar productos.
El fenómeno londinense muestra claramente: cuando los ladrones empiezan a entender de tecnología, la elección del consumidor debe volverse más inteligente. Y esta tendencia no tiene fronteras.
*Rango de precio aproximado.
